La inapetencia puede ser debida a causas muy diferentes que incluyen desde un bajo estado de ánimo o una leve infección, hasta una situación mantenida de estreñimiento, que provoca malestar y falta de apetito.
Algunos consejos prácticos
- Fraccionar la comida en tomas de pequeño volumen para evitar la saciedad precoz.
- Consumir aquellos alimentos que en poco volumen son muy nutritivos y evitar los de baja densidad calórica y nutritiva tales como los snacks, los refrescos, los productos light y las ensaladas sencillas…
- Enriquecer los alimentos y platos sin aumentar su volumen (por ejemplo: mezclar yogur con petit suisse, mezclar leche líquida con leche en polvo, etc.), incluso combinar primeros y segundos en comidas y/o cenas como platos únicos completos: legumbres con arroz y carne picada o huevo duro, pasta y patatas con ingredientes de origen animal, purés con pollo o pescado blanco triturados, verdura con bechamel e ingredientes cárnicos o pescado, etc.
- Comer siempre que se tenga apetito, sin esperar a las principales comidas aunque no se respeten los horarios convencionales.
- Probar diferentes alimentos para estimular al máximo el apetito y aportar variedad a la dieta.
- Realizar ejercicio antes de las comidas generalmente aumenta el apetito.
- Comer en un ambiente agradable y a ser posible acompañado.
- Incluir alimentos precocinados y sencillos de preparar, si es la propia persona quien cocina. Lo ideal sería que la familia o algún amigo se encargara de preparar la comida.
- Beber líquidos fuera de las principales comidas y en cantidad suficiente. De este modo, queda más espacio en el estómago para conseguir que se ingiera la cantidad de alimento que corresponde en cada comida.