Hay tres razones por las que los pies pueden hincharse durante el embarazo, por lo que si piensas comprarte unos zapatos nuevos, puede que cambies de idea después de leer este artículo.
La primera causa es el edema (hinchazón) causado por la retención de líquidos. Puedes encontrar alivio al elevar las piernas todo lo que te sea posible para favorecer la circulación. No disminuyas la cantidad de líquidos que tomas durante el día, de hecho, tomar 8 vasos de agua diarios puede reducir significativamente el edema.
La segunda causa es el peso excesivo durante el embarazo. Si has ganado más peso de lo normal, también puedes tener los pies hinchados. En este caso, ten cuidado con lo que comes y pide ayuda a tu médico para que te asesore de cómo alimentarte sana y equilibradamente durante el embarazo.
La última de estas tres causas es una hormona llamada relaxina. Esta hormona prepara el cuerpo para el parto mediante la relajación de los ligamentos pélvicos con el fin de hacer más fácil el paso del bebé. Por desgracia, la relaxina no sólo relaja “la pelvis”, también relaja las articulaciones de todo el cuerpo, incluyendo los pies, causando un ligero aumento.
En cuanto a la pregunta ¿Me voy a quedar así? la respuesta es: depende. A veces, incluso después de que el edema haya desaparecido y hayas vuelto a tu peso de antes de quedarte embarazada, la relaxina ha hecho su trabajo y puedes terminar con los pies con una talla más para siempre. Obviamente, hay problemas mucho peores, por lo que no te alarmes! ¿Y ahora…? ¿Sigues pensando en comprarte unos zapatos nuevos?