También puedes descubrir que los alimentos que antes te gustaban tanto, ahora no te apetecen nada. Esto, una vez más, puede ser la forma que tiene la naturaleza de manteneros sanos a ti y a tu bebé. Por lo general, estos alimentos coinciden con lo que están contraindicados: a muchas mujeres embarazadas no les apetece beber café, por ejemplo, que tiene muchas toxinas.
No pasa nada por acceder a tus antojos ¡salvo en el caso de apetencias raras, claro!, así que no te preocupes si estás viviendo a base de queso, sandwiches de pavo o latas de sardinas durante una temporada. Ante todo intenta tener una dieta lo más sana y equilibrada posible y no dudes en hablar con tu médico si tu dieta te preocupa.